Si realmente eres un apasionado de los animales, adoptar un animal que necesita un hogar es la acción más gratificante que puedes hacer. Estás dando otra oportunidad a una mascota que realmente lo necesita, y todo el esfuerzo que le dediques en su recuperación será devuelto con creces en forma de cariño y lealtad. Además, demuestra que eres consciente del problema de abandono que sufren muchas mascotas por parte de propietarios irresponsables y ayudas a aliviar la difícil situación en la que se encuentran las protectoras.
Antes de todo, tienes que estar dispuesto a dedicar tiempo a tu nuevo compañero para ayudarlo en la adaptación a su nuevo entorno, coger confianza dentro de su nueva familia y en definitiva, disfrutar de un hogar que se preocupa por su bienestar.
Las protectoras entregan a los animales indentificados, vacunados, desparasitados y esterilizados. En algunos casos te podrán explicar cual fue su pasado, en qué situación lo encontraron, y como ha ido evolucionando desde que llegó al centro. Esto te dará una pista sobre su carácter, su experiencia con los humanos, y así enfocar la mejor manera de ayudarlo.
A menudo han sido maltratados y tienen miedo del contacto humano; son desconfiados, rehusan el contacto y están estresados por la mala experiencia pasada. Con la adopción les damos la oportunidad de coger confianza en su nueva familia, superar los miedos y sentir el cariño de un propietario dedicado.
Necesita tiempo para adaptarse. Al principio, si es muy miedoso, es mejor no encararlo ni mirarlo fijamente, sino ponernos a su altura y ofrecerle comida. No debemos forzarlo sino ayudarlo para que gradualmente vaya cogiendo confianza en su nuevo propietario. La rutina de los paseos, los juegos y la obediencia son herramientas muy eficaces; debido a su pasado hay que utilizar la educación en positivo, premiando con snacks y caricias suaves en el cuello y la espalda aquellas acciones deseables (venir cuando lo llamamos, pasear tranquilamente a nuestro lado) e ignorando aquellas que no deseamos (necesidades en casa, actitud de miedo). Nuestra voz debe sonar segura y tranquila, utilizar órdenes cortas, sencillas y concretas; si perdemos la paciencia, nos desesperamos, le damos órdenes largas y complejas e intentamos forzar su aprendizaje, tendremos resultados totalmente opuestos. Jugar con perros también le resultará muy beneficioso, en un lugar cerrado; nunca debemos dejarlo suelto por la calle, sin correa, porque se puede asustar y huir.
Los primeros días puede que parezcan infructuosos, pero nuestra perseverancia tendrá resultados poco a poco. Nuestro vínculo se fortalecerá a medida que pasáis tiempo juntos y le demuestras que puede confiar en ti.





